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VALENCIA: Oreja por coleta en un desigual mano a mano ganadero

No fue el mano a mano ganadero que hubiesemos querido presenciar pues se esperó fiereza, emoción, casta y bravura y de todo lo comentado, muy poco se pudo ver en el conjunto del encierro lidiado. Con una primera parte deslucida, aburrida y carente de interés, los dos de Victorino Martin lidiados en 4º y 6º lugar así como el 5º de la tarde de Miura, nos reconciliaron con estas dos divisas, al propiciar el triunfo de la terna con el corte de un trofeo cada uno y regalarnos sobre todo, tres lidias interesantes y con argumentos descatables. 

Fecha de emisión: 2011-05-07


Plaza de toros de Valencia. Sábado 7 de mayo de 2011. Festejo en honor a la Virgen de los Desamparados. Tres cuartos de entrada. Se han lidiado tres toros de la ganadería de los Herederos de Eduardo Miura (1º, 3º y 5º) y tres de Victorino Martin (2º, 4º, y 6º) que estuvieron desigualmente presentados, muy justos de trapío, excepto los victorinos corridos en 4º y 6º lugar, muy armónicos y bonitos de hechuras, con cuajo. 1º, noble sin complicaciones. 2º, noble y con clase pero acabó deslucido. 3º, muy justo de fuerzas y deslucido. 4º, noble y con calidad aunque a menos, al final. 5º, noble y con clase, sirvió para el toreo. 6º, noble y con calidad tuvo su complicación por encastado. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero Juan Pedro Domecq.

Ángel de la Rosa, ovación y oreja.
Juan José Padilla, ovación y oreja.
Manuel Jesús “El Cid”, silencio y oreja.


Valencia (Esp.).- El diluvio que se desató en las primeras horas de la tarde hizo que se retrasase el inicio del esperado mano a mano ganadero entre los hierros de Miura y Victorino Martín. Acondicionado el ruedo, las esperanzas y ansias por vivir una tarde de emociones donde el toro debió ser el rey, se tornó en un festejo deslucido y decepcionante en su primera parte, con un segundo acto en el que los dos de Victorino Martin (4º y 6º) y el Miura corrido en 5º lugar medio arreglaron el desafío ganadero planteado, propiciando además, el triunfo de la terna con un empate a oreja por coleta.

En lo estrictamente ganadero, sin duda ninguna, el toro de Victorino Martín que cerró el festejo fue el mejor y más completo de los seis, con más casta que el conjunto lidiado y fue a parar a las manos de un especialista como “El Cid”, necesitado de un nuevo triunfo que ratificase la recuperación apuntada en su última actuación en la feria de abril y antes de llegar la feria de San Isidro. Fue el toro de la tarde, por nobleza y calidad, y sobre todo, por casta. Manuel Jesús le hilvanó una completa faena por ambos pitones, vibrante, llena de gusto y empaque, en la que se pudo ver instantes llenos de emoción y torería, sobre todo, al natural. Muy bonito de hechuras el de Victorino, siempre metió bien la cara, por abajo y con entrega, aunque sabiendo que su matador estaba ahí. Expuso el sevillano al natural, citándolo de frente y con dominio lo llevó por abajo cuajando una vibrante faena de menos a más. La gran estocada en la cruz hizo el resto, para lograr un merecido trofeo. Antes, con el de Miura, no pudo hacer nada por la manifiesta invalidez del animal y su justeza de casta. Abrevió el trasteo, pasando prácticamente inédito en su debut con los toros de Zahariche.

El torero valenciano Ángel de la Rosa también cortó un trofeo del buen toro de Victorino Martín corrido en cuarto lugar. Astado bien presentado, armónico y en tipo, que estuvo justo de fuerzas pero cuya casta le ayudó a soportar la lidia. De la Rosa logró una faena interesante e intensa, llevándolo con la muleta por delante y toreándolo por abajo. Fue bueno, el comienzo en redondo, con un diestro firme y decidido en busca del triunfo. Ante la noble res, le fue extrayendo pases de uno en uno, componiendo un trasteo compacto y lleno de torería. Estuvo muy centrado y valiente de la Rosa, que sin dudarle y con ganas logró alzarse con el trofeo tras una estocada entera. Con el de Miura que abrió plaza, muy justo de trapío y también de fuerzas, intentó lucirse ante unas embestidas cortas aunque noblonas. Siempre con la tela a media altura, y sin agobiar al toro en exceso logró demostrar su firmeza ante la res y sus ganas por estar bien ante una nueva oportunidad. Se gustó en algunos derechazos sueltos, de igual modo a como lo logró sobre la siniestra. Quizás el fallo a espadas, le privó de un posible trofeo.

Completó cartel el ciclón de Jerez, Juan José Padilla, quien también tocó pelo del quinto al cortar una trabajada oreja. Con éste de Zahariche, el jerezano lo recibió a la verónica intercalando chicuelinas y una media verónica, que fueron celebradas por el respetable. Noble el toro aunque sin entregarse, siempre tuvo la virtud de meter bien la cara, lo que propicio y ayudó en el lucimiento del diestro. Solvente estuvo Padilla en el tercio de banderillas, reuniendo los palos en la cara. Comenzó el trasteo en el estribo, con valentía. Cuajando después una faena que estuvo presidida por la irregularidad, alcanzando los mejores momentos en una segunda parte de faena donde, convencido el diestro de que debía ser él el que tenía que atacar y buscar el triunfo, así lo hizo y por ello logró la oreja. Faena de menos a más, que rubricó con una gran estocada. Con el Victorino que le cupo en suerte, corrido en segundo lugar, se lució en el recibo con una bullidora larga cambiada de rodillas a la que le siguió un ramillete de verónicas arrebatadas, muy celebradas por el público. También quitó por chicuelinas llevando al toro al caballo por galleo con auténticas ganas y alegría de igual modo al quite que firmó por faroles, un punto, acelerados y voluntariosos. Muy justo de fuerzas el animal en el último tercio de su lidia, llegó templado, suave y dulzón, metiendo la cara con fijeza y abajo. Terminó desfondándose la res y con ello, se acabó cualquier posibilidad de mayor lucimiento. Lo mejor vino al natural aunque a la faena le faltó transmisión, emoción y altura. Gran estocada.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO



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